Doulas Madres que cuidan de otras madres

Qué es una doula

A lo largo de la historia las mujeres, en sus partos, acudieron a una comadrona, con experiencia y conocimientos, que las asistía a ellas y al bebé. Solía haber también una o varias mujeres que ofrecían su apoyo: otra madre, abuela o amiga, capaces de contenerlas afectiva y emocionalmente. Eran mujeres cercanas, que después del parto se ocupaban de proteger a la madre y cubrir sus necesidades para que pudiera recuperarse y dedicarse en exclusiva a su bebé.

La vida actual y sus exigencias han hecho que las familias extensas dejen de convivir y se dispersen en núcleos cada vez más reducidos. Las mujeres hemos perdido el entorno femenino facilitador del parto y la crianza, al tiempo que hemos sido trasladadas al territorio de la medicina y la tecnología. Las familias y comunidades han dejado de cumplir esta función mientras un personal especializado se ocupa de estas cuestiones de antigua tradición íntima y femenina.

Qué es hoy una doula

La doula aparece como una forma actualizada de esta figura femenina que facilita, con su presencia amorosa, protección y acompañamiento durante los inicios de la maternidad.

La doula es una mujer que acompaña a otra mujer durante el embarazo, el parto y el puerperio (o en alguna de esas etapas) ocupándose de su bienestar general y de sus necesidades, en especial de las emocionales. Esto puede abarcar también a la pareja y a otros miembros de la familia, si se da el caso.

Lo que ya sabemos

Las doulas pueden acompañar tanto en hospitales, como en casas de partos y en domicilios. Se ha demostrado que el apoyo emocional continuo y la confianza brindada durante todo el proceso, mejoran y facilitan todas las fases del parto y posparto inmediato. Así, se probó que las mujeres acompañadas por doulas tienden a tener una mejor vivencia de sus partos y cuentan con un mayor grado de confianza y seguridad, hecho que beneficia el vínculo mamá-bebé.

La tarea de la doula tiene como objetivo fundamental acompañar a la madre. Esta labor se lleva a cabo brindándole un apoyo libre de juicio, manteniendo una atención cuidadosa pero no invasiva, y permaneciendo abiertas para poder comprender las necesidades reales de cada mujer.

 

Como trabajamos

En el parto, la doula permanece al lado de la madre todo el tiempo con discreción, manteniéndose atenta a sus necesidades y apoyándola en lo físico, si lo necesita, y acompañándola en lo emocional, hasta que concluye el nacimiento.

En el posparto, la doula acompaña a la mujer en su casa, visitándola con la frecuencia que sea acordada. Se ocupa del estado de la madre y de todo lo que pueda sostenerla y apoyarla, colaborando en cuestiones domésticas o en la atención a otros hijos, si es necesario.

Casi siempre, la madre tiene en sí misma los recursos personales y capacidades necesarias para criar al recién nacido, pero a veces la intensidad de la experiencia, el cansancio y las interferencias del entorno dificultan que pueda oír su propia voz; entonces, la principal tarea de la doula es la de escuchar y dar valor a sus estados emocionales, reconocer y fortalecer las capacidades innatas de la madre para que ella misma pueda escucharse y emprender sus búsquedas personales con contención suficiente, con confianza y con alegría.

Con qué contamos
La formación de una doula no se basa en el intelecto ni en lo teórico, sino más bien en la experiencia personal, en la profunda vocación de permanecer al lado de las nuevas madres y en la voluntad de fortalecer las formas de apoyo mujer a mujer en el territorio de la maternidad.
Sin embargo, la doula actualmente dispone de formación que la capacita para:
• conocer la fisiología del parto normal y el desarrollo del parto con diversos grados de dificultad
• conocer el proceso de recuperación física de la madre
• conocer las situaciones de riesgo potencial para la salud de ambos
• comprender y acompañar las cuestiones emocionales propias del puerperio
• valorar la importancia del vínculo temprano madre-bebé y fomentarlo de diversas maneras.

Qué sí y qué no

La doula puede ofrecer a la embarazada, si ésta lo solicita, los conocimientos y prácticas que haya ido adquiriendo, y que fomenten el bienestar de la mujer, como: masajes, posturas, ejercicios corporales, trabajo con aromaterapia, visualizaciones… siempre y cuando pueda acreditar el conocimiento de esas técnicas, y se realicen de común acuerdo con la embarazada y con su médico de seguimiento.

La doula debe
• Comprender la fisiología del parto humano, respetar sus tiempos y proteger su intimidad.
• Entender la importancia del apoyo y acompañamiento emocional de la embarazada, en cualquier situación.
• Caracterizarse por una actitud discreta, tranquila y amorosa con respecto a la madre.
• Respetar escrupulosamente y en todas las cuestiones las decisiones de la mujer, también si prescinde de su presencia.
• Intentar proveer el máximo bienestar posible a la madre, sin perturbarla en su trabajo de parto, entendiendo el parto como una vivencia clave en la vida sexual de la mujer.
• Priorizar la atención a la parturienta sobre la atención a cualquier otra persona. No dejar a la mujer sola, salvo que ella lo desee y lo necesite.
• Estar atenta al acompañante de la parturienta, evaluando qué pudiera hacerle falta para que pueda acompañarla mejor.
• Mantener una actitud de máximo respeto hacia los profesionales médicos y asistenciales.
• Sugerir y alentar las medidas que fomenten el vínculo madre-bebé, permitiendo todas las alternativas que la madre necesite experimentar hasta hallar las que mejor encajen con ella.

La doula no debe
• Imponer a la embarazada su propia ideología o sus creencias personales acerca de cómo debe ser su parto, o la crianza de su bebé.
• Imponer a las embarazadas prácticas que no le resulten beneficiosas o agradables. La doula no debe perder jamás la consciencia de que esa mujer es única y debe ser respetada en su singularidad, todo el tiempo.
• Realizar ninguna tarea propia de las competencias del equipo médico y asistencial, ni en el caso de tratarse de una mujer que está profesionalmente capacitada para hacerlo. La mujer que está actuando como doula no se involucra en cuestiones obstétricas.
• En caso de desacuerdo u conflicto con las conductas del equipo obstétrico, no debe jamás entrar en una disputa, ni hacer comentarios al respecto que pudieran angustiar o poner en alerta a la mujer en esa circunstancia. La doula deberá encontrar la manera de apoyarla y protegerla en todo momento, aunque sea en una situación muy adversa.

Es esperable que la doula
• conozca previamente a la madre, mediante encuentros en que se establece un vínculo de confianza, honestidad y respeto mutuo. Eso facilita que la doula capte sus opciones y preferencias, sus inquietudes, su personalidad, y todo lo que pudiera ser valioso para acompañarla con mayor calidad.
• aliente a la madre a escucharse, a conocerse, y a pedir lo que necesita en todo momento.
• aclare a la mujer cuáles son sus funciones y cuáles son sus límites.
• mantenga la conducta interna de auto observación, para discriminar cuándo su propia impaciencia, angustia, expectativas o prejuicios puedan interferir en su trabajo, y hallar formas de acompañamiento serenas y respetuosas.

Extraído de www.doulasbarcelona.org

 “El valor de una doula radica en lo que es, más que en lo que sabe o en lo que hace."
(Michel Odent)